jueves, 2 de agosto de 2012

Lo más Importante

Una mujer pobre con un niño en brazos pasando por una casa escuchó una voz que allá adentro le decía: "Entra y toma todo lo que desees pero no te olvides de lo principal, ah recuerda que una vez que salgas la puerta se cerrará para siempre".
                                     
La mujer aprovecho la oportunidad y fascinada por las riquezas (oro, joyas, etc.) que encontró, puso a su niño en el suelo y empezó a juntar todo lo que podía en el mandil, porque sólo tenia 8 minutos, y al voz le repetía, pero "no te olvides de lo principal". Agotado el tiempo la mujer saló corriendo de la casa y se cerró la puerta y se acordó que había dejado a su niño en el interior, al cual nunca pudo sacar porque la puerta se cerró para siempre. La riqueza le duro poco y la desesperación perduró para siempre....

Tomado de El Programa de Confirmacion N°5

lunes, 30 de julio de 2012

Un Campéon acepta las consecuencias de sus actos.

  • Cada acto realizado es una semilla de un fruto que brotará tarde o temprano.
  • Al comportarmos con paciencia y bondad , obtenemos amigos y cariño , al actuar con rencor y envidia , ganamos problemas y enemigos.
  • La palabra "amable" significa "fácil de amar". Si deseas recibir amor , sé "amable".
  • Los adultos no castigas a los jovenes cuando cometen errores , solo nos estan enseñando que todos los actos tienes una consecuencia.
"Aunque no lo entendamos al princio nuestros padres nos aman  quieren lo mejor para nosotros (sus hijos)"
  • Los errores cuestan ; al incurrir en alguno, debemos aceptar sus resultados y reflexionar mientras pagamos el precio.
Tomado de la obra Sangre de Campeón
Autor.- Cuauhtémoc Sanchez Carlos
Pag.5

sábado, 21 de julio de 2012

El Zapatero


La historia cuenta que había un zapatero que no podía cubrir sus mínimas necesidades con lo que ganaba en su trabajo. 

Un día llego Jesús y le pidió que le arreglara sus sandalias, que estaban muy deterioradas. Jesús le dijo: te puedo dar lo que quieras si me las arreglas. El zapatero lo miró con desconfianza y le dijo: ¿Me puedes dar tu el millón de dólares que necesito para ser feliz? 
Entonces Jesús le dijo: Te puedo dar 100 millones de dólares, pero a cambio tendrías que darme tus piernas. 
El zapatero respondió: ¿De qué me sirven 100 millones si no tengo piernas? 
Pero Jesús insistió: Te puedo dar 500 millones de dólares, si me das tus brazos. 
¿Pero Señor qué puedo hacer con 500 millones y sin brazos?, ni siquiera podría comer solo. 
El Señor le habló de nuevo y dijo: Te puedo dar 1.000 millones si me das tus ojos. 
El zapatero, contestó: ¿Qué puedo hacer yo con tanto dinero si no podría ver a mis hijos, a mi esposa y las cosas bellas de este mundo? 
Jesús con una dulce sonrisa le dijo: Tú dices que eres pobre, pero te he ofrecido ya 1.600 millones de dólares y los has rechazado. ¿No te das cuenta lo rico que eres?, que no cambiarías por todo el dinero del mundo las partes de tu cuerpo. 
Es importante dejar de ver las riquezas que nos rodean y que no podemos obtener, y agradecer profundamente a Dios por nuestra salud y, sobre todo, por nuestra vida, que son las joyas más valiosas que podemos poseer. 

“Él nos da esas riquezas que sólo podemos disfrutar si aceptamos que Él viva en nuestro corazón”


Tomado del libro: Reflexiones para el Alma ( pag. 60)

miércoles, 18 de julio de 2012

El Poder de las Palabras


Una palabra irresponsable: puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar…
Una palabra cruel: puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida…
Una palabra de resentimiento: puede matar a una persona, como si le claváramos un cuchillo en el corazón...
Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona…
Una palabra amable: puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros…
Una palabra alegre: puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día…

Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida…
Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido.
Porque las palabras tienen vida. 
Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar...
¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras?
¿Qué me digo a mí mismo
? ¿Hacia dónde me conduce mi dialogo interno?
Jesús dijo: “Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado” Mateo 12:36-37

Tomado de Reflexiones para el Alma pag. 25